26.1.06

TESTIMONIO Y VERDAD



Mª Esperanza Puente abortó hace años en Dator y denuncia la desinformación médica sobre el síndrome postaborto.

‘Cuando se llevaron el bote con los restos de mi hijo sentí que me arrancaban la vida’

‘Aborté hace diez años. Era bastante joven, estaba sola, sin nadie a quien acudir. Tenía miedo, y como te ofrecen esto, pues te lo planteas’. Son palabras de Mª Esperanza Puente Moreno, portavoz de la Asociación Víctimas del Aborto, dedicada a ayudar a las mujeres que sufren el síndrome postaborto y de las que el mundo se olvida tras pasar por caja y por el quirófano.


Soy portavoz de las Víctimas del Aborto porque soy víctima. Nunca nadie me informó de las consecuencias psicológicas que iba a sufrir tras abortar’. Éste es el comienzo del relato de Mª Esperanza Puente, que cuenta a ALBA los recuerdos de la que ha sido la experiencia más dura de su vida: el aborto de su segundo hijo hace ahora diez años. Lo cuenta para que otras mujeres no cometan el mismo error. Es un testimonio doloroso, desagradable, pero, no podía ser de otra manera, es un relato que rebosa esperanza, para muchas mujeres y para sus hijos.

LA SITUACIÓN

‘Te voy a explicar por qué soy víctima. Yo era joven y estaba sola. No tenía nadie a quien acudir. Tienes un problema importante, estás sola, llena de miedo, y como te ofrecen esta posibilidad, te lo empiezas a plantear. El tiempo aprieta cada día que pasa y tú sigues sola. Así que llamé por teléfono a la ‘clínica’ Dator. Yo estaba de tres meses y me dieron cita para el día siguiente, como con prisa, lo cual es normal, porque cuanto más tiempo tengas para pensar, para reflexionar, menos les conviene a ellos’; no en vano, los abortistas viven, y muy bien, del drama de estas mujeres.

‘Al día siguiente fui a la clínica. Es algo extraño porque tú no quieres ir, pero la soledad te lleva, no te queda otra, es lo único que te ofrecen. Yo esperaba algo de información, y lo que me encontré en la Dator fue una situación surrealista. Allí no hay una mirada amable por ningún sitio, hay mucha frialdad. En la gente, en el ambiente. Ni una sonrisa. Te pasan a una sala de espera en la que sólo se oyen murmullos, y se tiene una visión tétrica: las caras de las mujeres que allí estamos. Esas caras no se me olvidan nunca’.

¡NO QUIERO!

Esperanza asegura que incluso después de tanto tiempo, ‘tu mente guarda recuerdos’ que crees olvidar, ‘impresionantes’, pero ‘tu conciencia humana natural te indica que no está bien lo que has hecho. Esto está ahí y por un motivo sin determinar, salta en tu cabeza en un momento dado’. Entonces comienza el mayor sufrimiento psicológico al que se puede enfrentar una mujer: el síndrome postaborto, el hecho de asumir la muerte no natural de su hijo es un propio seno. ‘No necesitas ser creyente ni nada. Es algo irreversible que has hecho, que queda ahí para siempre, latente, pero que salta algún día. Lo has hecho, no tiene remedio y eso es algo que no te cuentan en ningún sitio. Por eso soy víctima’.

Esperanza ha contado esta historia varias veces en los últimos meses, y aun así tiene que recuperar el aliento para enfrentarse al relato, porque espera que ayude a muchas mujeres, y cuya parte más dura comienza en un primer reconocimiento. ‘El médico no te dice absolutamente nada. Mientras te examina, por supuesto tú no ves la pantalla del ecógrafo. Verifica una serie de cosas y te mandan de vuelta a la sala. Tú miras las caras. Las chicas más jóvenes recuerdo que lloraban bajito, sin hacer ruido. Nadie comentaba nada con nadie y reinaba el silencio, cuando en tu interior gritabas muy fuerte: ‘¡No quiero!’ Pero son gritos ahogados, que no escucha ni quien tienes al lado, sólo los oyes tú. Entonces pasas al psicólogo y esperas que te diga algo, y no te dice nada. Quieres que te digan que no lo hagas. Pero al revés, te dicen que no pasa nada, que es algo muy sencillo, muy fácil, y que cuando acabes, te vas a casa como si nada, cuando la realidad llega después. La cosa es que el psicólogo te descuadra todo, porque esperas una mínima explicación, y allí no te dan ninguna’.

Esperanza aún se muestra sorprendida, diez años después, al recordar el trato de un psicólogo únicamente preocupado en que pasara al quirófano para poder cobrar, sin importarle su situación, ni las consecuencias ni nada de lo que rodea a una mujer que, bajo tanta presión, se somete a un acto tan duro.

LUEGO SE OLVIDAN DE TI

‘Te pregunta qué tal estás, que con la cara que llevas no hace falta ni que contestes, y te dice que tienes que firmar un consentimiento informado’. Este documento es de obligado cumplimiento cada vez que una persona se somete a una intervención. La vigilancia y el interés que se pone en este documento es extremo, pues de él depende que una persona acepte o no el someterse a una intervención médica, sabiendo siempre sus posibles consecuencias. Para ello la información médica ha de ser rigurosa, transparente y completa, ‘algo que no se da en el abortorio, porque no te explican nada sobre las consecuencias psicológicas que se pueden dar. Al revés, se da por hecho que tú quieres abortar, que no vas a sufrir consecuencias negativas psicológicas. Ni se preocupan por eso, y eso es real. En el documento escrito que te dan no dice nada de las consecuencias psicológicas o de los posibles traumas que pudieran darse, ni siquiera lo menciona como posibilidad. Te dicen que no pasa nada, que es muy rápido y que en cuanto acabe, te vas a casa, como si nada. En ese momento te sientes totalmente ida, desamparada. No eres persona. No te preguntan por qué puede suponer un mal para ti el seguir adelante con tu embarazo, que se supone que es el supuesto al que te acoges. Te informan menos que cuando te vas a sacar una muela. Te lo hacen y se olvidan de ti. Y tú apáñatelas como puedas’.

LA INTERVENCIÓN

‘Tras hablar con el psicólogo te vuelven a pasar a la sala. Estás desorientada. Al rato te vuelven a llamar y te dicen que te desnudes, sin pudor alguno; no te dan una bata ni nada, y vas desnuda hasta la camilla, y una vez que te colocas igual que si fueses a dar a luz, entra el médico. Recuerdo que tras ponerme una anestesia local, me dijo que como no me tranquilizase, íbamos a estar hasta mañana, y que me iba a doler más. Hizo la intervención. Es rápida y muy molesta. Yo estaba mirando el techo gritando ‘¡pare!’, pero sin gritar. Quería salir corriendo de allí, pero no puedes. Es tan duro asumir lo que está pasando como la manera en que está pasando. Al tiempo que el médico hace su trabajo, las enfermeras tienen una conversación paralela. No están pendientes de ti’

Esperanza, mientras se acerca a esta parte de su relato, ya no puede contener las lágrimas, y a duras penas prosigue con lo más atroz del aborto, que fue ver los restos de su hijo metidos en un bote: ‘Lo echan en un recipiente de cristal y se queda ahí, apartado en un lado. Tú lo ves. Es curioso cómo antes del aborto no te dejan ver la pantalla del ecógrafo por si te arrepientes, pero una vez que estás en la camilla, les das igual. Lo dejan allí apartado, lo ves. Si estás de tres meses, no ves sólo líquido. Yo vi trocitos de carne.

Luego una enfermera se lleva el bote. En ese momento es como si te arrancasen con él la vida. Lo sientes aquí dentro’, dice Esperanza golpeándose el pecho, ‘tu vida se va tras el recipiente, y ya no vuelves a ser la misma nunca. Te han arrancado de cuajo tu personalidad, tu vida, tu integridad. Lo notas salir de dentro Y se lo llevan como el que carga un saco de patatas. Esa imagen no se te borra de la mente en la vida’.

Esperanza continúa con el testimonio sin parar, porque si para, se viene abajo. Se lo sabe casi de carrerilla de haberlo repasado quién sabe cuántas veces en su memoria.

‘Te vistes como puedes, sola, nadie te ayuda, y pasas a una salita diferentes a la anterior porque no permiten que las chicas que están esperando vean cómo te sacan de allí. Al final aparece una enfermera, te pregunta si te mareas, y si le dices ‘no’, te contesta: ‘Pues hala, ya puedes irte a casa’.

EN LA CALLE

‘Quieres salir a ver si te da el aire, pero dentro te has dejado algo, no estás entera, y se te cae el mundo. No sé ni cómo llegué a casa. Era viernes y estuve los tres días metida en la cama, sin levantarme ni para comer ni para ir al baño. Pero llega el lunes. Así que te levantas, te vistes y te vas a trabajar. Como si nada. Eres otra, pero la gente no lo sabe. Es imposible llevar algo así’.

Sobre el síndrome postaborto, Esperanza apunta como factor determinante el ‘no poder perdonarte’. De las chicas con las que he hablado yo, les pasa de todo. Algunas ven a lo mejor un niño de cuatro años, que es la edad que debería tener su hijo, y se echan a llorar. Es algo que puede salir enseguida, a los cinco años o a los veinte, por un programa de TV, o por algo que cuenta una vecina. Eso está latente ahí, y un día salta. Entonces prepárate, porque en España nadie da ayuda para superar esta patología. Estás sola’.

MANIPULACIÓN

‘Los médicos del Estado no ofrecen ayuda, el Estado no informa, los medios de comunicación manipulan. Te lanzan el mensaje de que abortar es libertad, es progreso, de que no pasa nada. Por lo que no puedes contar tu caso porque te tratan como si fuese rara. Te hacen un juicio. Pero los medios de comunicación deben informar. ¿Por qué no se televisa un aborto? Hemos visto imágenes de todo tipo, pero jamás hemos visto un aborto. Nadie dice qué es lo que pasa allí. Hablan del aborto como si no fuese nada, como si fuese normal, y esto te hace daño, lo que dicen respecto al aborto el Estado y los medios es todo mentira. Por favor, que empiecen a hablar, a decir la verdad. A llamar al pan, pan. Que sean valientes. Hoy te venden que tienes que ser joven, divertirte, que cómo vas a atarte con un hijo... ¡Ahí se habla de hijo! Ésa es la manipulación. Si es hijo para atarte, es hijo también para hablar de abortar, guste o no guste. Los conceptos hay que aclararlos, porque no tenemos ni idea’.

Esperanza ha terminado el testimonio de algo que el sucedió hace ya diez años. En este tiempo ha solicitado ayuda médica, y nadie se la ha dado excepto la Asociación Víctimas del Aborto, de la que ahora es portavoz, una asociación que ‘sí es feministas, porque el aborto es algo que nos afecta a todas las mujeres, ya que es en nosotras en el lugar donde se transmite la vida, o donde se elimina’. Lo dice una víctima que se ha atrevido a contar lo que casi nadie dice: el aborto es un mal; posiblemente, el mayor de todos.

Por darnos tu valiente testimonio, gracias Esperanza.

Sacado de ALBA. Suplemento al nº 55 (21-10-05 – 27-10-05)
Un saludo.

24.1.06

SIDA Y DOGMATISMO SECULAR



El dogmatismo secular y el sida

Dicen que la primera víctima de toda guerra es la verdad, y pocos campos de batalla hay tan calientes en la guerra cultural como el del sida. Es el caso del que grita: '¿A quién vais a creer, a nuestros sesudos expertos o a vuestros ojos mentirosos' Lo que dicen los expertos de la Cofradía de san Condón lo sabemos de sobra porque nos lo dicen a todas horas desde todas las instancias oficiales: sin condón no hay salvación y la Iglesia es culpable. Lo que nos dicen nuestros ojos -los fríos datos-, en cambio, es que, después de décadas de machacar con el mensaje y repartir preservativos por doquier, 'El sida se dispara y afecta a más de 40 millones de personas en el mundo' como titula El Mundo. La información que falta -y que es fácil comprobar- es que el arma más efectiva contra la enfermedad en África no ha sido la campaña condonera que desde hace veinte años repiten los grupos de presión, sino la campaña de Uganda para cambiar los hábitos y hacer hincapié en la abstinencia y la fidelidad, es decir, la postura de la Iglesia. No hace falta ser católico u 'homófobo' para deducir que la extensión de la epidemia nos está comunicando algo básico: que la Naturaleza no es tan tolerante como la sociedad con la promiscuidad sexual. Si no fuera el sida, sería cualquier otra enfermedad, como ha sucedido durante la mayor parte de la historia de la Humanidad. 'El plan de la OMS fracasa', titula en otra parte El Mundo. Pero, en el texto, sigue recomendando cualquier cosa menos la más obvia, más sencilla y más barata. Eso es dogmatismo.

Sacado de ALBA. Nº 60 (del 25 de nov. al 1 de dic. De 2005)
Un saludo.

22.1.06

¡GRACIAS JULIÁN MARÍAS!




















¡GRACIAS JULIÁN MARÍAS!

El 15 de diciembre, el mismo día que el parlamento español aprueba la nefasta y letal ley de educación LOE, muere en Madrid, a los 91 años de edad, el magnífico pensador, humanista y filósofo Julián Marías.

Dos acontecimientos tristes, dos golpes mortales para España, sin embargo uno de ellos lleva consigo mucho de esperanza e ilusión; me refiero a la muerte y resurrección de Julián Marías.

Marías ya está con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, su origen y su meta; el fiel e íntegro buscador de la Verdad, por fin, puede beber de la fuente que mana la Vida y la Verdad. Allí además encontrará la felicidad suprema al unirse de nuevo a sus seres amados, su esposa, su hijo pequeño fallecido a los 3 años, sus padres, amigos, etc. ¡Qué felicidad! Por eso es una satisfacción saber que Dios ha sido bueno con él y le ha llamado a su seno. Allí estará con otro amante y buscador de la verdad, Juan Pablo II 'El Magno'.

Desde aquí, elevo a Dios mi gratitud por habernos permitido a tantas personas de todo el mundo haber conocido a este gran sabio. Gracias por este faro de luz, por esta trompeta anunciadora de la verdad, a tiempo y a destiempo como él decía, por su espléndida generosidad con los demás que le llevó a compartir su saber y su vida con todos sus lectores y oyentes; en fin, por este discípulo de Jesucristo que se dejó habitar por Dios y que le fue fiel hasta el final.

Una gran esperanza ha sido y será su vida para todos nosotros, en especial en estos momentos de mentiras y desorientación, pues sabemos que acudiendo a sus libros vamos a encontrar las verdaderas raíces de la verdad y la realidad del hombre. Podremos saber a qué atenernos y dónde se puede encontrar la verdad y vocación de cada uno. Esta esponja del saber e incansable escritor, escribió para toda clase de personas. Sus razonamientos y explicaciones de la realidad de la persona y sus circunstancias, están destinadas a cualquier lector, creyente o no, ya que por medio del razonamiento filosófico nos va llevando a las fuentes de nuestro existir; a ayudarnos a conocer el por qué de la vida y a conocer qué es el hombre, la persona.

Infinitas gracias a Dios por este pilar de la cultura española y mundial, y por todos los que han hecho posible que lo llegáramos a conocer. España ha sido, una vez más, bendecida de forma extraordinaria con un gigante del saber, el sol de nuestro sistema filosófico y humanístico español. Una suerte para todos, cristianos o no, pues es un punto de unión entre todos a partir del cual podremos caminar juntos hacia la verdad. Él nos enseñó a ser optimistas, a ver lo bueno de todo, a no despreciar nada, a indagar por nosotros mismos y no darlo todo por sabido y sobretodo, a mirar al futuro con ilusión, con esperanza y con nuestra alforja llena de proyectos y sueños por realizar.

Julián, usted supo denunciar el error, mostrar la verdad al que erraba, perdonar a quién le ofendió y dañó, ser unificador y pacificador en vez de separatista, conflictivo o violento; luchó por la concordia... en definitiva, usted hizo realidad las bienaventuranzas en nuestro tiempo. ¡Dios le bendiga! Ya que la España oficial y poderosa no le supo reconocer como se mereció.

¡Hasta pronto! Julián Marías, descanse en paz.

Os animo a todos a que leáis sus libros, pues es un señor noble de pies a cabeza y nada partidista ni sectario, al contrario, objetivo y fiel a su búsqueda de la verdad. Merece mucho la pena conocerle.

http://www.alianzaeditorial.es/cgi-bin/resultado_busqueda_rapida.pl
http://www.filosofia.org/ave/001/a064.htm

Un saludo.

LA MENTIRA DEL ABORTO - THE ABORTION LIE


La mentira del aborto o de cómo ser un imbécil

Nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo -¡qué extraña pareja ésta del consumo con la sanidad!- acaba de publicar la información estadística y epidemiológica oficial de las interrupciones voluntarias del embarazo declaradas en España durante el año 2004. La cifra es espeluznante: 84.985 abortos durante el año 2004. Si sumamos las cifras anuales, desde la despenalización en 1985, el resultado es 929.363, Si tenemos en cuenta que el año 2004 arroja un aumento del 6,5 por ciento respecto del año anterior, podemos anticipar el temible balance que arrojará el presente 2005. El aborto se ha convertido en la primera causa de mortalidad en España. Más de un millón de muertos.

Como su propio nombre indica, la interrupción voluntaria del embarazo es una voluntaria interrupción de la vida de un ser humano, pues cualquiera de nosotros tenemos la costumbre de pasar los primeros nueve meses de nuestra vida, desde la concepción hasta el nacimiento, en el seno de nuestra madre. Y esta íntima acogida, protección y nutrición es, sin duda, uno de los componentes más profundos de la verdad del ser 'madre' y, en correspondencia, del ser y sentirse hijo. Esta realidad elemental supone -si el lector no está entre aquellos a quienes hilar dos ideas les funde los plomos o les agobia la olla hasta la extenuación- que unas 800.000 madres, con la complicidad de ciertos facultativos y otros prójimos, decidieron voluntariamente matar a sus hijos, algunas reincidiendo, aprovechando el tener su vida refugiada y confiada en su seno. Una homicida negación de la vida más inocente e indefensa. Una negación alevosa, prepotente, cruel y despiadada de la maternidad. Estamos asistiendo a una de las tragedias más degradantes de nuestra civilización. Con toda probabilidad, la que nos está deshumanizando de manera más insidiosa, pues es causa subterránea de muchas degradaciones de apariencia inexplicable. Obviamente, uno es muy libre de elegir ser imbécil. Si le va o le pone serlo, entonces tendrá que mentirse varias veces con enorme cinismo.

Por ejemplo. Contra toda evidencia biogenética y experiencial, tendrá que sostener que el ser humano concebido no existe propiamente, sino que es solamente un trozo del cuerpo de su madre -deberá evitar la contradicción de decir madre- y que cualquier mujer tiene el derecho de hacer con su hígado, riñones y matriz lo que le venga en gana. Claro está que esta coartada plantea la nueva cuestión de cuándo y cómo un trozo de la madre se convierte, de pronto, en otro y nuevo ser humano. Deberá evitarse, entonces, recordar que óvulo y espermatozoide es lo que aportan la madre y el padre en el inicial e irrepetible momento de la concepción del nuevo ser. Para ello, bastará con inventarse un ideológico período de preembrión, es decir, de 'eres pero no eres'. Para mejor garantizarse una insensible imbecilidad, lo mejor es no plantearse la cuestión, otra vez, de cuándo, cómo y mediante qué agente genético el presente convierte ya en embrión humano vivo. Se puede fijar una fecha en cualquier dato artificial -las doce semanas, por ejemplo-, como varita mágica de la transformación en vivo, como si un guarismo arbitrario pudiera hacer de progenitor. También puede recurrir al requisito progresista de adquirir conciencia... Este último argumento es genial, porque astutamente administrado permite a los padres modernos liquidar no sólo a los concebidos no nacidos, sino a todos aquellos hijos que, bien entrados en la treintena, persisten sin conciencia alguna en permanecer en el domicilio familiar -a modo de prolongación del embarazo-, ocupando metros cuadrados y gravando el presupuesto. Los caminos para ser imbécil son trillados y demasiados. No nos sentimos suficientemente sabios para ilustrarles sobre todos ellos. Si el lector recurre a su capacidad de autoengaño, encontrará inspiración para descubrir sendas inéditas.

Por ejemplo. Elena Salgado, nuestra ministra de Sanidad y Consumo, impactada por las cifras terroríficas, se ha apresurado a exculpar al actual Gobierno y a regalarnos una perla. En cuanto a culpas, algo de razón tiene..., porque no solamente el de Zapatero, sino también los Gobiernos de Aznar y de González han sido cómplices responsables del incremento incesante de la colosal masacre. La primera causa de mortalidad de los españoles. Más que el cáncer y el tabaco y los accidentes de tráfico. Y ahora, la perla de la ministra. Ha dicho que 'ninguna mujer desea abortar, siempre es el último recurso en el caso de un embarazo no deseado'. Si el lector quiere ser imbécil, ha de evitar hacerse dos preguntas insoportablemente sencillas. Primera. ¿Qué eufemismo para cínicos o estúpidos es un 'embarazo no deseado'? ¿'Eso' es un irrepetible ser humano vivo..., o 'eso' es tan sólo un sentimiento negativo individual, algo así como el deseo de no tener papada y las ganas de extirparla? Segunda. Si 'ninguna mujer desea abortar...', entonces es que el aborto no es cosa buena, ni progre', ni liberadora de la mujer. Si 'ninguna mujer desea abortar...', es que cualquier madre intuye que es un homicidio. Y si 'ninguna mujer desea abortar...', entonces ¿cuáles son las verdaderas causas que la obligan a tomar una decisión tan brutal, cual es matar al hijo de sus entrañas? Si se desea alcanzar un grado mayor de imbecilidad, el lector se abstendrá de intentar identificar esas causas que obligan a las madres a matar contra su natural inclinación y voluntad. Se morderá la lengua para no demandar a los Gobiernos españoles sobre qué medidas eficaces han tomado contra las causas reales que han empujado a cerca de 800.000 madres españolas a matar a un millón de sus hijos. Y administrándose dosis masivas de 'imbecilina' creerá con fe de carbonero que toda la culpa de la masacre reside en que nuestras mujeres, sobre todo las más abortistas, que tienen de 20 a 30 años, todavía no tienen la menor información acerca de cómo se producen los embarazos y siguen pensando que los trae la cigüeña tras enviar una carta a París. Así que sea usted imbécil y gaste dinero público a espuertas para las campañas de información contraceptiva. Ni se le ocurra dudar que ahí está la milagrosa solución. Dese con la cabeza contra la pared, si su mente cae en cuenta que los Gobiernos españoles llevan ya veinte años financiando información sexual contraceptiva... y los abortos no cesan de aumentar cada año.

Y ahora las preguntas para quien se niega a ser imbécil. Primera. ¿Qué queda de un ser humano cuya identidad femenina y materna es 'deformada' para una sexualidad opuesta a su potencial y responsable maternidad, para una percepción del hijo como cosa no deseable, sin valor, molesta, cuya liquidación es legal y banal? ¿De veras se cree que la madurez de la sexualidad de una mujer se consigue a base de ampliar las técnica anticonceptivas y abortivas? ¿Cuándo las fuerzas intelectuales y sociales harán examen de conciencia sobre la colosal alienación de la mujer que está suponiendo la cultura del aborto? Segunda. Detrás de cada aborto hay un varón. En la mayoría de los casos, hay un hombre que por acción u omisión es un huido de su responsabilidad, un inmaduro y un cobarde que rechaza ser el refugio del regazo, el protector y garante de la vida indefensa, aquel cuya identidad debía ser -quien ama esta madre-.

Un número mayoritario de mujeres que abortan carecía de pareja o no era estable, sino casual y hasta anónima. Hecha esta identificación, tantas veces olvidada, viene la inseparable consecuencia. El drama del aborto en la mujer se realimenta de un brutal empobrecimiento del hombre y de la madurez de su virilidad. ¿Qué es hoy ser un hombre, todo un hombre, recto, justo y fuerte? Hoy, el varón es una voluta de humo en busca perdida de su sentido. ¿De veras se cree que, en todo caso, la carencia de identidad del varón actual se cura promoviéndole un sexo del placer sin responsabilidades hacia la mujer y la paternidad, sólo ampliándole su arsenal de contraceptivos y abortivos? La Historia será implacable con los imbéciles proabortistas. Para entonces, sin embargo, la mayoría de estos progre 'blandiblús' habrá muerto.

Editorial.
ALBA. Nº 65. 30/12/05 - 5/01/06.

Un saludo.

ESCOLARIZACIÓN PRECOZ


Berkeley alerta sobre los riesgos del preescolar

Las organizaciones promotoras de la 'educación doméstica' han encontrado en este estudio el argumento para animar a los padres a retener a sus hijos en casa. El informe de Bekerley alerta sobre los riesgos que la escolarización infantil puede producir en el desarrollo social y emocional del niño.
Toda una revolución cuando este curso es el primero en el que la escolarización infantil ha sido generalizada en España. Los expertos apuntan, sin embargo, sobre los riesgos que este tipo de conductas pueden tener sobre el desarrollo del infante. Un reciente estudio de la Universidad de Berkeley (California) señala que aunque la escolarización infantil permite desarrollar mejor las habilidades cognitivas, los problemas de comportamiento se incrementan incluso en familias sanas. La influencia de la escolarización infantil en el desarrollo de los niños: ¿cuánto es mucho? se basa en el estudio de 14.000 preescolares de todo Estados Unidos. Toda una llamada de atención para los estados de California, Florida, Georgia, Nueva York, Carolina del Norte y Oklahoma, que han universalizado la escolarización infantil.
'La supresión del desarrollo social y emocional como consecuencia de la escolarización temprana es más sentida incluso en los niños educados en familias sanas', sostiene el sociólogo de la Universidad de Berkeley autor del estudio, Bruce Fuller. El estudio concluye que cuanto más pronto es escolarizado un niño, menor es su desarrollo social y emocional, mientras que las habilidades cognoscitivas para leer o realizar operaciones matemáticas se incrementan en los niños escolarizados a los 2 o 3 años. 'Aquellos que piensan de manera compulsiva en escolarizar a sus hijos cuanto antes deberían repensarlo', concluye Fuller.

Eduque a su hijo en casa


La asociación para el fomento de la educación doméstica Morningstar Education Network está utilizando los resultados de este estudio para animar a los padres a educar a sus hijos en casa. 'Estos comportamientos sociales negativos van a peor', advierte Dense Kanter, uno de sus investigadores, que insiste en que el éxito vital y académico de un niño depende de un desarrollo social y emocional saludable. 'Los niños necesitan estar en casa con sus padres', dice.

La educación doméstica para evitar la LOE

La profesora de homeschooling y madre de seis hijos educados con este sistema Kelly Kuerstein propuso en Madrid el sistema de 'educación en casa' como posible complemento de las materias que la Ley Orgánica de Educación no abarque o 'para tener la certeza de que se están inculcando a los hijos los valores que quieren los padres y como ellos quieren'.
La profesora explicó en una entrevista concedida a Europa Press, antes de participar en el Congreso Católicos y Vida Pública organizado por la Universidad San Pablo-CEU, que aunque este sistema se puede usar como complemento a la escolarización, cuenta con suficientes garantías para ofrecer una completa educación. Recordó que este tipo de educación está legalizado en EEUU, donde prestigiosas universidades como Harvard y Yale buscan a sus alumnos entre los hommeschoolers, para que ingresen a edades más tempranas, en torno a los 16 años.
La ponente explicó que éste no es un sistema para 'personas que viven aisladas en un bosque', sino que familias como la suya, en la que su marido es gestor de carteras y ella educa a seis hijos mediante este sistema, apuestan por el homeschooling.
Argumentó además que grandes intelectuales como Albert Einstein o Thomas Alva Edison fueron educados de esta manera.

Sacado de ALBA. Nº 60 (25 nov. al 1 dic. De 2005)
Un saludo.

RAÍCES DE EUROPA


El año 1949 se creó el Consejo de Europa. Los Padres de la futura Unión Europea fueron: Robert Schuman, francés, Konrard Adenauer, alemán, y Alcide De Gasperi, italiano. En 1950, el Consejo de Europa convocó un concurso de ideas para confeccionar la bandera de la recién nacida Comunidad Europea. El día 8 de diciembre de 1955, festividad de la Inmaculada Concepción, oficialmente se seleccionó una de las ideas presentadas por M. Arséne Heitz, artista de Estrasburgo: un círculo de doce estrellas doradas sobre fondo azul. Años más tarde, el propio Parlamento Europeo aceptó que la bandera diseñada por Heitz representara a la Comunidad Europea. El día 7 de junio de 1988 se eligió oficialmente y por unanimidad esta bandera como símbolo por excelencia de la identidad y de la unidad de Europa. La Constitución Europea aprobada en junio de 2004 la adoptó como bandera de Europa. El propio Arséne Heitz ha explicado la simbología y el sentido de la bandera de Europa: «Inspirado por Dios, tuve la idea de hacer una bandera azul sobre la que destacaran las doce estrellas de la Inmaculada Concepción de Rue du Bac [Virgen de la Medalla Milagrosa]. De modo que la bandera de Europa es la bandera de la Madre de Jesús, que apareció en el cielo coronada de doce estrellas (Apoc 12,1)».

Apoc 12,1: «Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza».
Así nació la Unión Europea y el símbolo de su bandera, bajo el signo cristiano de María.

http://www.mercaba.org/Foto/14_europa.htm


Del Parlamento Europeo a los altares
Abril - 2004

Con motivo de la visita 'ad limina' de un grupo de obispos franceses se daba a conocer en Roma que la beatificación del gran político europeísta Robert Schuman (1886-1963) estaba en su recta final. Incluso se ha llegado a insinuar que la ceremonia podría coincidir el próximo mes de septiembre con la visita del Papa Juan Pablo II a la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, cámara de la que Schuman fue presidente a finales de los 50.
La elevación a los altares de este católico francés que, junto con otros grandes políticos también católicos y padres fundadores de lo que hoy es la Unión Europea, como son el alemán Konrard Adenauer (1876-1967) y el italiano Alcide de Gasperi (1881-1954), es, además de un reconocimiento solemne a las grandes virtudes humanas y cristianas que adornaron a Schuman, un gesto elocuente con el que el Santo Padre quiere recordar a los habitantes del Viejo Continente el aporte innegable del Cristianismo no sólo a la historia y civilización europea, sino también a la construcción de la Europa del futuro.
Proyecto común que ha de basarse no sólo sobre criterios económicos o de intereses estratégicos de seguridad sino, sobre todo, en los grandes valores compartidos por la civilización europea, como son el reconocimiento y defensa de la dignidad de la persona humana y del bien común, de la libertad y de la democracia, de la iniciativa individual y social, de los valores trascendentes, etc..., bienes que constituyen el alma de Europa. Por otro lado, para los católicos la beatificación de Schuman sería también una invitación a contribuir a la construcción europea viviendo, con coherencia y sin complejos, de manera personal y pública nuestra identidad cristiana. Ojalá cunda el ejemplo...


Destacar en la Constitución de la Unión Europea el papel decisivo jugado por el cristianismo en la configuración del espíritu y las instituciones de Europa tiene un alcance muy superior al mero reconocer un dato histórico sólo vigente en el pasado. Según la Filosofía de la Historia, pertenece a nuestra condición de seres humanos vivir históricamente, y esto significa que los hombres de cada generación asumen las posibilidades creativas que les han transmitido las generaciones anteriores, crean nuevas posibilidades y las transmiten a las generaciones más jóvenes. Transmitir se dice en latín tradere, de donde procede tradición. Para abrirnos al futuro, debemos estar fecundamente vinculados al pasado histórico, visto como aquello que sigue ofreciéndonos posibilidades para vivir creativamente. Hoy, los hispanos no podemos hablar sin estar conectados vivamente a los griegos, los romanos y los árabes, que nos comunican todavía hoy su sabiduría a través de sus lenguas. Dices «entusiasmo», y estás participando de la teoría griega del ascenso a lo divino, es decir, a lo perfecto. Un cúmulo de sabiduría nos viene dado en esta sola palabra. Aceptar activamente el pasado histórico no es fruto de mero respeto conservador al legado de nuestros mayores. Es una medida indispensable para ser creativos en el presente.
Desde que San Pablo dio el salto de Asia a Europa, la fe cristiana abrió a los europeos horizontes nuevos que decidieron su orientación cultural y espiritual. Les inspiró, entre otros, un concepto claro, preciso y vivo de la trascendencia, o, más exactamente, del Ser Supremo que trasciende todo lo creado y no presenta un carácter abstracto y difuso sino concreto, incluso personal. Este concepto de trascendencia dio lugar a un nuevo canon en estética y en ética. Unido al de infinitud, dicho concepto enriqueció la experiencia estética con el concepto de lo sublime, ajeno al mundo griego, atenido al canon de la proporción y la medida o mesura. El criterio de bondad ética ya no vino dado, a partir del Cristianismo, por el justo medio, sino por la perfección absoluta del Ser Infinito, considerada por el Señor como la medida de nuestra conducta. De una forma u otra, este nuevo horizonte abierto al hombre determinó la marcha de todas las vertientes culturales.
El arte europeo -sus temas y, sobre todo, su espíritu- es ininteligible sin el influjo del Cristianismo. Fue llamativo lo que sucedió en el albor de la arquitectura sacra, cuando los cristianos de Roma asumieron como base de la construcción de sus iglesias, no el Panteón romano -de planta circular y espíritu estático-, sino los salones nobles llamados basílicas, y los transformaron de modo que prevaleciera la directriz horizontal, que orienta la vista de los creyentes hacia el altar del sacrificio y les hace vivir dinámicamente su espíritu de peregrinos que marchan hacia la verdadera patria.
La música europea nace con el canto gregoriano, que recoge la técnica musical griega de los ocho modos, y la pone al servicio de una mentalidad trascendente, heredada en parte de la sinagoga hebrea y cultivada de modo singular en el monacato cristiano. Del gregoriano se deriva el canto trovadoresco y la polifonía sacra, que -unida a otros elementos culturales- contribuye decisivamente a la formación del estilo barroco, el clasicismo vienés, el romanticismo... Estudiemos las últimas raíces de las obras cumbre de Schütz, Bach, Beethoven, Mozart y Wagner, y veremos latiendo en ellas el espíritu cristiano. La genialidad sobrecogedora del Don Giovanni mozartiano resalta en su escena final, cuando se confrontan los tres niveles de realidad y de conducta: el nivel de la entrega a las sensaciones placenteras (representado por Don Juan), el nivel ético de la creación de vínculos personales comprometidos y el nivel religioso del respeto incondicional al Ser Supremo (ambos encarnados en la figura del Comendador). Sin la versión profunda al Ser trascendente, esa escena cumbre perdería la tensión espiritual que la eleva a la región de lo sublime.
Las grandes cimas literarias de Europa nacieron en un clima abierto activamente al horizonte sobrenatural. No podemos entender a fondo La divina comedia del Dante, El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, El Quijote de Cervantes, el Fausto de Goethe, Los hermanos Karamazof de Dostoievski... sin la orientación de las gentes hacia un mundo superior, trascendente y cercano al mismo tiempo, tal como se nos revela en la figura del Verbo Encarnado.
Incluso la gran ciencia cultivada por Europa con éxito espectacular se hizo posible en buena medida gracias a la idea que nos transmitió el Cristianismo -bien apoyado aquí en la tradición hebrea- de que el mundo fue creado por un Dios personal trascendente. El mundo finito está muy vinculado a su Creador, pero es distinto de él; merece inmenso respeto, pero no es algo sacro que resulte profanado si lo sometemos a algún tipo de experimentación. El hombre recibió el encargo del Creador de poblar el mundo y dominarlo, es decir, convertirlo en un lugar de habitación y encuentro.
El conocimiento de las leyes del universo viene posibilitado en principio por la creencia de que el mundo fue creado de forma ordenada, sometida a leyes, y por eso expresable en lenguaje matemático. Lo indica el gran científico y humanista Albert Einstein en este sugestivo párrafo: «Aunque es cierto que los resultados científicos son enteramente independientes de cualquier tipo de consideraciones morales o religiosas, también es cierto que justamente aquellos hombres a quienes la ciencia debe sus logros más significativamente creativos fueron individuos impregnados de la convicción auténticamente religiosa de que este universo es algo perfecto y susceptible de ser conocido por medio del esfuerzo humano de comprensión racional». (Cf. Heisenberg y otros: Cuestiones cuánticas, Kairós, Barcelona 1987, p. 170). Quien mantuvo viva en Europa esa conciencia lúcida del carácter finito y creado del universo fue el Cristianismo. Basta recordar la figura señera de Kepler.
Para descubrir ese nexo profundo del Cristianismo y la historia del espíritu europeo debemos penetrar en los estratos donde se fraguan las grandes corrientes culturales. Resulta, por ello, penoso que en la primera redacción de la Constitución de la Unión Europea sólo se citen como fuentes de nuestra cultura a Grecia, Roma y la Ilustración, y se dejen de lado toda la Patrística y la Edad Media, a quienes debemos -entre otros muchos dones- la transmisión viva y creadora de la mejor cultura grecolatina y árabe. Suele decirse que Descartes es el padre de la modernidad. Pero el auténtico Descartes no puede ser entendido sin conocer la Edad Media y el nexo de la razón humana con la trascendencia divina. Recuérdese su obra básica Meditationes de prima philosophia. De ese Descartes abierto a la trascendencia religiosa dependerá después el mejor Fichte y otros grandes pensadores. Cuanto más se estudia el pensamiento europeo, mejor se advierte que es suicida prescindir del pensamiento cristiano.
Lo que procede hoy día no es olvidar ese pensamiento, sino purificarlo de malentendidos y penetrar hasta su esencia. Lamentamos las desventuras que causó a Europa el hecho de que algunas figuras determinantes de su destino hayan tenido una idea precaria de lo que es y significa la vida cristiana. Basta pensar en Hegel y Marx. ¡Qué rumbo tan distinto hubiera tomado Europa si esas mentes privilegiadas hubieran dispuesto de un conocimiento aquilatado del Cristianismo! La renovación de Europa habrá de venir por vía de ahondamiento en sus raíces cristianas, no de ataque a las mismas. Lo ha visto con lucidez el eminente científico y humanista W. Heisenberg: «Queremos que nuestros jóvenes, a pesar del confuso torbellino de los hechos externos, se sientan iluminados por la luz espiritual del Occidente, y que ella les permita hallar de nuevo las fuentes de vitalidad que han nutrido a nuestro continente a lo largo de dos milenios»
(Cf. La imagen de la naturaleza en la física actual, Ariel, Barcelona 1976, p. 56).

Alfonso López Quintás. ABC. 2003.
http://www.conoze.com/doc.php?doc=2134
Un saludo.