
5.1.08
ESPANTO Y HORROR

EL ESPANTO Y EL HORROR DE UNA SOCIEDAD, LA ESPAÑOLA, QUE PERMITE EL GENOCIDIO EN SUS CIUDADES.El HOMICIDIO DEL ABORTO SE LLEVA POR DELANTE A MUCHOS MÁS DE 100.000 SERES HUMANOS AL AÑO.
ESTO ES LO QUE SE CONSIGUE VOTANDO A LA IZQUIERDA. GRACIAS A ELLOS DESPENALIZAMOS EL ABORTO EN ESPAÑA Y LO VAMOS IMPLANTANDO CADA VEZ MÁS. LA PURA Y DURA REALIDAD.
LUEGO VIENE OTRA, CLARO. LA DEL RELATIVISMO Y FALTA DE CONVICCIÓN MORAL DE PARTE DE LA DERECHA, QUE PUDIENDO ACABAR CON ESA LEY Y LOS ABORTOS LEGALES NO LO HICIERA. TODO ELLO HA PROPICIADO ESTE HOLOCAUSTO.
ESTO ES LO QUE SE DERIVA DE UNA SOCIEDAD SIN CULTURA NI CONOCIMIENTO. REÍRSE DE LA CULTURA, LA EDUCACIÓN, LA FORMACIÓN ÍNTEGRA DE LA PERSONA LLEVA A ESTO. EL NECIO E INCULTO ES CAPAZ DE TODO.
97.000 niños no han nacido en España como consecuencia del aborto
www.gaceta.es/02-01-2008+97_000_ninos_no_han_nacido_espana_como_consecuencia_aborto,noticia_1img,14,14,8120
El Ministerio de Trabajo niega ayuda a pro-vidas y la ofrece a abortistas
www.gaceta.es/04-01-2008+ministerio_trabajo_niega_ayuda_pro-vidas_ofrece_abortistas,noticia_1img,14,14,8232
En 2006 se practicaron 101.596 abortos, un 11% más que en el año anterior
www.gaceta.es/04-01-2008+2006_se_practicaron_101_596_abortos_un_11_mas_que_ano_anterior,noticia_1img,14,14,8298
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Son muchos más los que prestan más atención a las estadísticas que al espanto de los abortos tenían mucho reparo en facilitar los datos de 2006 correspondientes a los abortos quirúrgicos registrados, porque ése fue el año en que pasaron de los cien mil. Cien mil, número redondo, eso que los cursis llaman frontera psicológica, y encima justo en pleno escándalo de las trituradoras de carne humana, los negocios suculentos con esta carnicería y los golfos de aspecto respetable encarcelados y procesados. Al final no han tenido más remedio que dar el dato. Pero no nos fiemos: son muchos más, muchísimos más, y una enormidad más si contamos los abortos químicos y las víctimas de los DIU.
Ramón Pi. www.Gaceta.es
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Esta es la verdad que se le niega ver al ciudadano. La “normal” e “inofensiva” práctica de la interrupción voluntaria del aborto. El espanto del aborto: http://thornthreads.homestead.com/abortion.html http://spiritlessons.com/Documents/abortion/abortion.htm y ¡cuidado que son imágenes fuertes! Esto es lo que no sacará nadie en la televisión, ni en los periódicos. Esto sólo se puede ver en internet, porque aún quedan reductos libres. Ya han intentado meterle mano los socialistas y creo que al final, si seguimos con nuestra pasividad, lo conseguirán.
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Son muchos más los que prestan más atención a las estadísticas que al espanto de los abortos tenían mucho reparo en facilitar los datos de 2006 correspondientes a los abortos quirúrgicos registrados, porque ése fue el año en que pasaron de los cien mil. Cien mil, número redondo, eso que los cursis llaman frontera psicológica, y encima justo en pleno escándalo de las trituradoras de carne humana, los negocios suculentos con esta carnicería y los golfos de aspecto respetable encarcelados y procesados. Al final no han tenido más remedio que dar el dato. Pero no nos fiemos: son muchos más, muchísimos más, y una enormidad más si contamos los abortos químicos y las víctimas de los DIU.
Ramón Pi. www.Gaceta.es
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Esta es la verdad que se le niega ver al ciudadano. La “normal” e “inofensiva” práctica de la interrupción voluntaria del aborto. El espanto del aborto: http://thornthreads.homestead.com/abortion.html http://spiritlessons.com/Documents/abortion/abortion.htm y ¡cuidado que son imágenes fuertes! Esto es lo que no sacará nadie en la televisión, ni en los periódicos. Esto sólo se puede ver en internet, porque aún quedan reductos libres. Ya han intentado meterle mano los socialistas y creo que al final, si seguimos con nuestra pasividad, lo conseguirán.
Que una sociedad esté discutiendo si esto es normal, que esté amparado por la ley, que sea un derecho o que se castigue a los que no lo aceptan y luchan por salvarles la vida ES SENCILLAMENTE I N C R E Í B L E.
Gracias a Dios, tenemos a muchísima gente que lucha por la vida, la justicia y la concordia entre las personas. Sí, gracias a todos aquellos que saben que la única paz que se puede dar es la que lleva uno dentro. Si no la llevas dentro no podrás darla. Los que saben que la justicia y la vida se defiende siendo justos y amando nosotros la vida de cada uno, no planeando ni organizando grandes campañas. Sólo viviendo uno su vida de forma auténtica, verdadera e íntegra, buscando la verdad y haciéndola vida en uno mismo se puede reconocerla en los demás. La verdad está en el conjunto de verdades de cada persona del mundo, siempre y cuando sean auténticos y no se traicionen a sí mismos. Todo el que la busca y la quiere honestamente, sin mentiras ni falsedades, acaba por poner su grano de arena para que todo esto no ocurra.
Un saludo.
Gracias a Dios, tenemos a muchísima gente que lucha por la vida, la justicia y la concordia entre las personas. Sí, gracias a todos aquellos que saben que la única paz que se puede dar es la que lleva uno dentro. Si no la llevas dentro no podrás darla. Los que saben que la justicia y la vida se defiende siendo justos y amando nosotros la vida de cada uno, no planeando ni organizando grandes campañas. Sólo viviendo uno su vida de forma auténtica, verdadera e íntegra, buscando la verdad y haciéndola vida en uno mismo se puede reconocerla en los demás. La verdad está en el conjunto de verdades de cada persona del mundo, siempre y cuando sean auténticos y no se traicionen a sí mismos. Todo el que la busca y la quiere honestamente, sin mentiras ni falsedades, acaba por poner su grano de arena para que todo esto no ocurra.
Un saludo.
4.1.08
LA IMPUNIDAD DE LA MENTIRA

La evidente superación del inmenso error que fue la guerra civil, y la casi total reconciliación de los españoles, no ha acabado de realizarse completamente y persiste como una enojosa memoria y una amenaza, a consecuencia del increíble número de mentiras que se han seguido diciendo en este último cuarto de siglo sobre el lamentable suceso, y que están afectando a un número considerable de los que, por su edad, no vivieron aquel periodo ni tienen memoria histórica de él.
Hay lo que podríamos llamar "herederos" de la guerra civil, a pesar de que está realmente muy lejos, y se intenta hacerla revivir en hueco y en falso -en doble falsedad- cuando ya se sabe por qué voluntades y azares aconteció, cómo se llegó a aquella situación desesperante, y el tiempo ha venido a curar de todo ello. En la actualidad la mentira es demasiado frecuente y demasiado inquietante. No me refiero a los errores, que en principio se pueden aceptar, aunque por supuesto se pueden evitar, sino a la falsedad deliberada, buscada, difundida con grandes recursos, lo cual puede producir una intoxicación de la sociedad, una especie de septicemia que puede poner en peligro la salud colectiva.
Se miente a sabiendas, como un programa, como un arma que es sin duda desleal y muy peligrosa. La enorme difusión y la eficacia de los medios de comunicación permite que el cuerpo social quede contaminado por la mentira. Sería deseable que la evitaran los que acostumbran segregarla; deberían pensar que la mentira es dañosa también para el que la emite, que es víctima de ella y se condena al profundo descontento propio que engendra. Cuando alguien miente deliberadamente es inevitable pensar que no se estima, que tiene profundo descontento de sí mismo o de lo que pretende representar.
Pero en todo caso hay que tener en cuenta la reacción de los demás, de los que quedan "expuestos" a la mentira. Me preocupa la general pasividad con que la mentira se acoge. Algunos, llevados por la fuerza de la propaganda, no la advierten, se podría decir que la aceptan; otros sienten cierto malestar, una impresión de que "no es eso", pero carecen de toda reacción propia. Esto hace que se produzca una amplísima impunidad de la mentira, que esta no tenga sanción ni remedio.
Un hecho importante es que la mayoría de los autores, promotores y difusores de la mentira dependen de la opinión de los demás, intentan influir sobre ella, modificarla, apoyarse en ella para conseguir poder e influencia. Esto quiere decir que buscan el "prestigio", la fuerza que viene de los demás. En este sentido su mejor o peor fortuna depende de la reacción social a sus propósitos. La mentira tiene que ser descubierta, mostrada, hacer que recaiga sobre sus autores o difusores. Esto es lo primero que habría que hacer, lo que haría que supiéramos a qué atenernos sobre cada cual -individuos, agrupaciones, medios de comunicación-. Si esto se realizara con acierto y energía, la impunidad sería evitada en altísima proporción. Se vería que en el fondo no trae cuenta mentir, que esa actitud tan destructora recae en primer lugar sobre los que la realizan.
Estoy pensando en las mentiras notorias, comprobables, que no pueden resistir la confrontación con los hechos, con la realidad. Los que mienten de esta manera no pueden refugiarse en ambigüedades de interpretación, en lo que es discutible. Hay que contrastar lo que se dice con lo que es. Esta operación de saneamiento es perfectamente posible; la única condición es que se haga con atención y claridad.
Pero hay un tipo de mentiras que tiene todavía mayor gravedad: las calumnias. Se leen o se oyen demasiadas, que afectan a la dignidad de personas o de sus agrupaciones en cualquier sentido. Significan la forma más perniciosa y menos tolerable de la práctica de mentir. Durante siglos existió el uso social del duelo. La persona agraviada podía desafiar al agresor, exigir una reparación en el terreno de las armas. Las espadas o las pistolas se cruzaban una madrugada, con funesto resultado para uno de los combatientes. Nuestra sensibilidad moral y social rechaza este recurso, que tiene además el defecto gravísimo de que puede afectar a la parte justa, ofendida, agraviada. El resultado del duelo era con frecuencia una injusticia más. Cuando hay algo en lo humano que desempeña una función pero es inadmisible, hay que sustituirlo por algo más justo y decente. El duelo no es practicable, y se echa de menos el temor que algunos sentían a ser desafiados y tener que enfrentarse con las consecuencias de su agravio. En nuestro tiempo parece que el recurso es la justicia. Si alguien es calumniado puede llevar el asunto a los tribunales, hacer que el agresor responda y pueda sufrir una sanción por ello. Creo que esta práctica es aconsejable y contribuiría a sanear el ambiente de nuestra sociedad. Pero es cierto que la confianza en la justicia es escasa, que su lentitud demora las respuestas, que se teme que esté sometida a diversas presiones o su politización evidente y todavía no superada.
Con todo, creo que es un recurso aplicable. Aunque los fallos se dilaten demasiado y no sean enteramente merecedores de confianza, ya el hecho de ser demandado judicialmente significaría un aviso, un toque de atención, un señalamiento muy útil. Existe, gracias a Dios, la "presunción de inocencia", que hay que conservar celosamente; pero también debe existir la "presunción de culpabilidad" cuando se funda en hechos comprobables, cuando responde a la sospecha fundada de tergiversación.
El problema es muy grave, porque se puede producir una perturbación de la convivencia, una pérdida de la confianza en el derecho, en la manifestación de las opiniones, en la democracia misma. La mentira es el máximo riesgo que ésta tiene, lo que lleva a la pérdida de su prestigio, lo que puede engendrar el riesgo máximo que es la aversión a ella.
JULIÁN MARÍAS. 22.XI.2001
JULIÁN MARÍAS. 22.XI.2001
Sacado de http://www.conoze.com/
Yo se lo dedico al gobierno socialista y a la famila Polanco.
Un saludo.
LA MUJER Y SU SOMBRA





"LA MUJER Y SU SOMBRA", es un impresionante a la par que sencillo libro de JULIÁN MARÍAS. Trata sobre la mujer, sobre quien ha escrito mucho. Pero también sobre el hombre pues no puede existir el uno sin el otro. Es un libro maravilloso, en la línea de sus obras, siempre esclarecedoras, ricas en lenguaje escrito, profundas, siempre adentrándose en el núcleo de la persona.
Transcribo unos párrafos que me han gustado mucho del libro:
La mujer está ahí desde siempre, al lado del hombre, que la da por supuesta y la interpreta casi siempre trivialmente; cuando no la entiende, en lugar de reconocerlo, de verla como una incógnita o un problema, dice que es -ilógica- o poco razonable, caprichosa e impredecible. Pero ha hablado antes del entusiasmo del varón por la mujer, y es cierto: siente fuertemente su atractivo, pero se ocupa más de ello que de entender; es decir, entiende desde el entusiasmo, que muchas veces es pasajero, y en cuanto pasa se desentiende y renuncia a entender. Cuando empieza a enamorarse, el hombre no suele ocuparse de teorizar. Lo malo es que cuando queda enamorado, cuando podría tener a la vez el interés y la holgura necesarios para comprender a la mujer, rara vez lo intenta.
Transcribo unos párrafos que me han gustado mucho del libro:
La mujer está ahí desde siempre, al lado del hombre, que la da por supuesta y la interpreta casi siempre trivialmente; cuando no la entiende, en lugar de reconocerlo, de verla como una incógnita o un problema, dice que es -ilógica- o poco razonable, caprichosa e impredecible. Pero ha hablado antes del entusiasmo del varón por la mujer, y es cierto: siente fuertemente su atractivo, pero se ocupa más de ello que de entender; es decir, entiende desde el entusiasmo, que muchas veces es pasajero, y en cuanto pasa se desentiende y renuncia a entender. Cuando empieza a enamorarse, el hombre no suele ocuparse de teorizar. Lo malo es que cuando queda enamorado, cuando podría tener a la vez el interés y la holgura necesarios para comprender a la mujer, rara vez lo intenta.
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La mujer representa un máximo de inteligibilidad, porque es persona, y lo único verdaderamente racional es la vida humana, y a la vez un máximo de diferencia respecto del hombre, porque es la otra forma en que esa vida acontece, irreductible en su peculiaridad. Dicho de otro modo, es un misterio, pero con posibilidad de comprensión. Es difícil encontrar nada que sea más interesante, más incitante y atractivo: la condición misteriosa, pero con una posibilidad de intelección al fondo.
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El amor consiste fundamentalmente en decirse cada uno al otro, forma radical de -darse- personalmente. Se pensará en la palabra, y con razón, pero no se trata solo de ella: el decir es más amplio que el lenguaje, del cual cada lengua es una especificación social (véase Antropología Metafísica para la fundamentación de estos tres niveles). En ese -decirse- entran el gesto, el silencio compartido, la caricia, la convivencia, la relación sexual; la despersonalización con que se suele interpretar hace que se usen con gran frecuencia las expresiones -poseer- y -entregarse-, cuando las personales deberían ser -darse- y -recibir-.
Pero naturalmente la palabra es capital. El amor consiste muy principalmente en hablar, y el declive de la conversación lo afecta profundamente.
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Esto nos hace recordar la condición fontanal del deseo. Hay que ver a la mujer desde sus deseos, más que desde su voluntad (al hombre también, pero esto tiene mayor radicalidad en la mujer). El hombre suele preguntarse –con perplejidad, a veces con irritación-: -pero ¿qué quiere esta mujer?-; debería preguntarse antes -¿qué desea?-. Pero no preguntárselo a ella, porque probablemente no lo -sabe-, por lo menos no con un saber que pueda expresar. Hay que adivinarlo.
Es probablemente la faena más apasionante que se presenta ante el hombre, y acaso la más difícil. Hay que dedicarle tiempo, y de él se suele ser avaro; pero sobre todo atención, curiosidad, interés; ese paradójico -interés desinteresado- que tanto atraía a Ortega.
En definitiva, se trata de amor, de amor efusivo, con lo cual volvemos al centro de la cuestión. El hombre pretende conseguir el amor de las mujeres, pero a veces no advierte que tiene que empezar por darlo para suscitarlo, para hacerlo nacer; por eso suele contentarse con otra cosa, que no lo contenta. No olvidemos que la realidad es conflictiva, unas dimensiones chocan con otras, se excluyen mutuamente, obligan a elegir. La vida entera, y muy particularmente la relación entre hombres y mujeres, está hecha de renuncias, de precios que se pagan por aquello que verdaderamente interesa, de aquello en que le va la vida a uno. Muchas veces se elige mal, esto es, lo que no se desea en el fondo: esa es la causa del último descontento que acompaña con tanta frecuencia a los que tienen éxito, porque consiguen lo que quieren perdiendo lo que deseaban, lo que hubieran necesitado para ser ellos mismo.
Un saludo.
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